La izquierda rechaza y etiqueta de “loco ultraderechista”, de forma automática y sencilla a quien esté dispuesto a denunciar el presidente Barack Obama como un “socialista”, un “crítico del colonialismo” o un “extremista”. Para empezar, “socialista” se ha convertido en una palabra muy sucia en América, pero para una buena parte de su población sigue siendo el anhelo de vivir en un país más parecido al estado de bienestar europeo, es decir, la socialdemocracia, también conocida como “socialismo”. Para ese segmento de la población, la noción de socialismo no puede ser en absoluto una cosa mala, aunque Europa esté haciendo implosión debido a las consecuencias de larga data de las políticas del estado de bienestar; el cual fue abrazado con entusiasmo por los europeos, ahora indignados porque quieren “hundir a los ricos”, incluso más, como si fuera a resolver los problemas estructurales surgidos de vivir más allá de sus límites y financiándose con deuda que es imposible de ser pagada.
Si la “crítica del colonialismo” implica que los países que se convirtieron en imperios coloniales cometido un irremediable, imperdonable pecado, no importando lo que hicieran después de eso, no importa cuántas de “reparaciones” pagasen, entonces no hay mucho que decir una ideología de culpabilidad y de lógica circular, excepto que es una excelente arma para mantener a raya a la razón.
Un niño no puede ser etiquetado como un “extremista”. Un niño no puede escoger a los padres o tutores legales. Un niño asiste a la escuela y recibe de mentor a los tutores, pero ésas no son elecciones personales del niño. En ese orden de ideas, no es culpa de Barack Obama, si su mentor de la niñez fue Frank Marshall Davis. O que la mayor parte de su educación ocurrió en un ambiente de izquierda. Sin embargo, sus escogencias y las asociaciones de adultos son otra historia.
La postura más ridícula de los principales medios de comunicación es que las elecciones y las asociaciones del adulto Barack Obama deben ser tratados como meras casualidades. Usted ve, si Barack Obama está trabajando con el terrorista impenitente Bill Ayers, lárguese que no hay nada que ver allí. Si alabó a la organización “Students Against Militarism”, que incitaba directamente a violar leyes de reclutamiento; bueno, simplemente era más “agitación y propaganda”. Si se juntaba con los radicales Rashid Khalidi y Ali Abunimah, ¿cuál es el problema? El presidente Obama sigue siendo un amigo de Israel, ¿o no? Y Si Obama le pidió al público mientras estaba en la Escuela de Derecho de Harvard a “abrir sus corazones y abrir sus mentes a las palabras del profesor Derrick Bell“, y Usted no está de acuerdo con la Teoría Crítica de la Raza, entonces Usted debe ser un racista intolerante.
Es que no hay un patrón de radicalismo. Por supuesto que no, eso es lo que nos aseguran los medios de comunicación y la intelligentsia.
Sin embargo, y gracias a los nuevos medios de comunicación, el rompecabezas por fin empieza a completarse.



[...] If Chomsky considered the New Party as a radical one, then Obama was a radical, too. I rest my case. [...]